Y Google sigue haciendo de las suyas

Written by on 11/06/2010

Parece increíble que la clase política y jurídica se lleve las manos a la cabeza tras evidenciarse que Google ha estado espiando las redes WiFi de multitud de usuarios y no les llame la atención que esta compañía se dedique a lucrarse en un negocio basado en la revelación a terceros de información de los contenidos de los correos electrónicos de sus usuarios.

Existe un derecho fundamental reconocido en nuestra ordenamiento jurídico, promulgado en  la Constitución Española, que es el Secreto de las Telecomunicaciones, pues bien Google saltándoselo a la torera no solo comercializa sus servicios en base a leer el contenido de los correos de sus usuarios sino que también lee sin ningún pudor el contenido de los correos que terceras personas les envían a sus usuarios. Es decir espía con fines comerciales el trafico entrante y saliente de sus servidores.

Hay condiciones que nos son aceptables por las partes ni siquiera mediante la firma de un acuerdo o la adhesión a un contrato sirva de ejemplo que un trabajador no puede aceptar ser vejado por su jefe ni  una mujer maltratada por su marido por mucho que insistan en firmar un documento. Por eso las cláusulas de Google no por firmarlas son de obligado cumplimiento ni tienen porque ser licitas en la relación con sus usuarios.

Pero aún hay más, incluso en el hipotético caso de que ese usuario acordara la cesión de su contenido no tiene ningún derecho a ceder, ni Google a interceptar, el contenido de lo que otros remitentes le envíen o incluyan en sus correos electrónicos, los cuales son leídos por esta empresa estadounidense.

Recuerdo una ocasión en la que un Bufete Jurídico bastante prestigioso envío por correo electrónico información sensible e importante sobre un caso a un cliente suyo a su cuenta de correo en GMAIL, el servicio de correo electrónico de Google. Cuando el cliente del bufete recibió esta información  la recibió acompañada de información de otros bufetes jurídicos, incluso de la zona donde reside ese cliente.

Dicha información confidencial y sensible fue conocida por Google, puesta en comunicación de terceros quienes vieron interesante participar de ella solicitando incrustar su publicidad. A fecha de hoy el bufete sigue sin tener ninguna relación contractual con Google y sigue usando únicamente Google como buscador y el cliente del bufete ha cambiado de proveedor de correo a otro que le garantice que ni su información ni la de sus proveedores y/o clientes va a ser utilizada con ningún fin comercial.

El grupo de trabajo del artículo 9 de la Comisión Europea ya estableció hace varios años que la única interceptación de correo admitida por la ley sería aquella que tuviera como finalidad la interceptación de virus o software dañino. Cualquier otra interceptación basada en el análisis del contenido de las comunicaciones quedaba absolutamente prohibida.

Aun así, la clase política y jurídica caracterizadas por un grave autismo tecnológico rehúyen el tema por temor a intervenir y al hacer cumplir la ley ser lapidados por la opinión pública por ser un “freno” a la sociedad del conocimiento y la modernidad.

Los organismos reguladores no ejercen su función intentando pasar de soslayo, mirando hacia otro lado, y sin actuar con el rigor que deberían mientras se prestan servicios de comunicaciones electrónicas sin estar inscritos con carácter previo al inicio de la actividad en el registro de operadores dependiente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones y quebrantando flagrantemente el secreto de las telecomunicaciones.

Y en este escenario no dudan en gastar el dinero de las arcas públicas dando charlas e ideando iniciativas que inculquen la confianza digital dando la espalda al rigor, al cumplimiento normativo y al sentido común que en realidad es su trabajo y obligación.

Pero no olvidemos que la culpa de que a Google se esté enterando de todo, que sepa mejor que el gobierno como avanza la epidemia de Gripe, sepa donde se encuentra el mayor índice de parados molestos o sepa cuál es en tiempo real la intención de voto, son los usuarios. Usuarios que obnubilados por el “todo gratis” no han sabido ponerle precio a su privacidad e ingestan día a día el mayor repositorio de información en manos privadas que ha conocido la humanidad.

Si esto fuera con métodos lícitos, si se atendieran las demandas de los usuarios sobre acceso, rectificación cancelación u oposición, si se cumplieran las normas y plazos de retención de datos, estuviera claro el fin previsto, y si todo ello lo gestionara un organismo serio y supranacional auditado y controlado no estaría del todo mal, no en vano estamos hablando de nuestra información personal.

Pero lo cierto es que estamos hablando de una empresa que quiere ganar, y gana, mucho dinero, que se da la circunstancia que hoy está en manos de unos chicos muy simpáticos pero ya veremos mañana, o quizá pasado mañana, quién será es el dueño de esa empresa o corporación, quien será el dueño de esa información, es decir de la información de todos nosotros y entonces veremos para que se utiliza.

Espero, y deseo, con todas mis fuerzas no tengamos que arrepentirnos nunca de que hayan sido tan incautos tantos usuarios en el mundo.

Podeis ver la noticia en:

http://www.eldigital.org/?p=882


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